Yoga dos veces por semana ayuda a vencer la depresión

Yoga

El trastorno depresivo mayor (TDM) es común, recurrente, crónico e incapacitante. Debido en parte a su prevalencia, la depresión es globalmente responsable de más años perdidos por discapacidad que cualquier otra enfermedad. Hasta el 40% de las personas tratadas con medicamentos antidepresivos para el TDM no logran la remisión completa.

Este nuevo estudio, que aparece en la Revista de Medicina Alternativa y Complementaria, utilizó el yoga Iyengar, que hace hincapié en el detalle, la precisión y la alineación en la realización del control de la postura y la respiración (respiración coherente). Analizó diferentes «dosis» semanales de yoga (es decir, la frecuencia con la que participaron los participantes) y proporciona un apoyo preliminar para el uso de intervenciones basadas en el yoga como alternativa o complemento a los tratamientos farmacológicos para la depresión.

Práctica dos veces por semana

Las personas con trastorno depresivo mayor fueron colocadas al azar en un grupo de ‘dosis alta’ que incluía tres clases de 90 minutos a la semana junto con práctica en el hogar, o un grupo de ‘dosis baja’, dos clases de 90 minutos a la semana, más práctica en el hogar.

Ambos grupos experimentaron disminuciones significativas en sus síntomas depresivos. Aunque un mayor número de sujetos en el grupo de dosis alta mejoró, los investigadores creen que asistir a clases dos veces por semana (más práctica en el hogar) puede ser más fácil para algunos y sigue siendo una forma eficaz de obtener los beneficios del estado de ánimo de la intervención.

«Este estudio respalda el uso de una intervención de yoga y respiración coherente en el trastorno depresivo mayor en personas que no toman antidepresivos y en aquellas que han recibido una dosis estable de antidepresivos y no han logrado una resolución de sus síntomas», explicó el autor Chris Streeter, MD, profesor asociado de psiquiatría y neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y psiquiatra en el Boston Medical Center.

Según Streeter, en comparación con los medicamentos que alteran el estado de ánimo, esta intervención tiene las ventajas de evitar efectos secundarios e interacciones medicamentosas adicionales:

«Si bien la mayoría de los tratamientos farmacológicos para la depresión se dirigen a los sistemas de monoaminas, como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina, esta intervención se dirige al sistema parasimpático y del ácido gamma aminobutírico y proporciona una nueva vía de tratamiento».


Compartir