Los esteroides usados ​​para tratar enfermedades inflamatorias aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular

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Investigadores de la Universidad de Leeds han descubierto que las personas a las que se les recetan dosis bajas de esteroides, a menudo para combatir enfermedades inflamatorias, tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los hallazgos del equipo, publicados este mes en PLOS Medicine , revelan que las dosis de esteroides que antes se consideraban seguras a largo plazo en realidad pueden representar serios riesgos para la salud de quienes los toman.

Las dosis altas de glucocorticoides se relacionan con enfermedades cardiovasculares; las dosis bajas no están bien estudiadas.

La enfermedad inflamatoria inmunomediada (enfermedad inflamatoria inmunomediada) se refiere a un grupo de trastornos definidos por la inflamación crónica de órganos o sistemas causada por una regulación inmunitaria alterada como colitis, enfermedad de Crohn, psoriasis, artritis psoriásica, artritis reumatoide y espondiloartritis. Alrededor del 3-7% de la población mundial padece un enfermedad inflamatoria inmunomediada, lo que tiene un impacto significativo en la salud pública y los sistemas de salud globales.

Los esteroides conocidos como glucocorticoides se recetan comúnmente para tratar una amplia gama de enfermedad inflamatoria inmunomediada. Si bien los profesionales médicos han entendido desde hace mucho tiempo la relación entre dosis altas de glucocorticoides y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), la relación entre dosis bajas y tal riesgo se ha estudiado menos.

Generalmente, las dosis bajas prescritas a pacientes con enfermedad inflamatoria inmunomediada se han considerado seguras, sin embargo, se carece de evidencia empírica de esto. Los científicos de la Universidad de Leeds, Reino Unido, vieron la necesidad de investigar cómo las dosis bajas de glucocorticoides impactan en el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona.

Solo 5 mg de glucocorticoide casi duplica las posibilidades de enfermedad cardiovascular

Los investigadores del Reino Unido diseñaron un estudio para cuantificar el riesgo cardiovascular dependiente de la dosis de glucocorticoides. Obtuvieron y analizaron los registros médicos de un total de 87.794 pacientes que tenían un diagnóstico de uno de seis enfermedades inflamatorias inmunomediadas diferentes. Todos los pacientes recibieron atención en 389 unidades de atención primaria en el Reino Unido entre 1998 y 2017.

Los resultados del estudio mostraron que los pacientes a los que se les recetó menos de 5 mg de glucocorticoides al día tenían casi el doble de riesgo de desarrollar ECV en comparación con los pacientes que no tomaban glucocorticoides. Esta dosis aumentó el riesgo de los pacientes de todas las enfermedad cardiovascular medidas, como aneurisma de la aorta abdominal , infarto agudo de miocardio, fibrilación auricular, enfermedad cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedad arterial periférica.

Las dosis de 5 mg o menos de glucocorticoides se consideraban previamente seguras incluso cuando se tomaban a largo plazo. El estudio actual contradice esta creencia común, demostrando que estas dosis bajas pueden aumentar drásticamente el riesgo de enfermedad cardiovascular de un paciente, con solo 5 mg duplicando las posibilidades de una persona de desarrollar dicha enfermedad.

Los hallazgos son cruciales para el tratamiento futuro de pacientes con enfermedad inflamatoria inmunomediada. Sugiere que los médicos siempre deben recetar la dosis efectiva más baja y que los planes de prevención personalizados pueden ser vitales para proteger a los pacientes de un riesgo innecesariamente elevado de enfermedad cardiovascular.

Por primera vez, la comunidad científica tiene evidencia de que quienes reciben cualquier dosis de esteroides, no solo dosis altas, enfrentan un mayor riesgo de desarrollar una variedad de enfermedades cardiovasculares. Los resultados del estudio actual también demuestran que este riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento.

Es importante destacar que el estudio proporciona evidencia en contra de la creencia anterior de que las dosis bajas no conllevan riesgos para la salud cardiovascular como lo hacían las dosis grandes. Esto tiene implicaciones significativas para el tratamiento de pacientes con enfermedad inflamatoria inmunomediada, que tienen el doble de probabilidades de desarrollar enfermedad cardiovascular que la población general.

Esta investigación destaca la necesidad de investigación y desarrollo de nuevos tratamientos a largo plazo para la enfermedad inflamatoria inmunomediada que tengan un mejor perfil de seguridad.


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