La lactancia materna protege contra un ambiente tóxico

La lactancia materna protege contra un ambiente tóxico

La lactancia materna durante los primeros cuatro meses de vida ayuda a proteger a los bebés contra el daño neurológico causado por los contaminantes en el aire, encontró un nuevo estudio.

Un nuevo estudio de la Universidad del País Vasco monitoreó a 638 mujeres y sus bebés recién nacidos y examinó el efecto de la contaminación, específicamente las partículas (PM2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO2), en el desarrollo neurológico de los bebés hasta los 15 meses.

Las mujeres y los niños estudiados viven todos en los valles de Goierri-Alto y Medio Urola, en el País Vasco, donde se encuentran 11 acerías y una importante autopista, zonas de intensa contaminación ambiental. Sin embargo, el estudio, publicado en la revista Environment International, mostró que los efectos nocivos de estas toxinas en los niños desaparecieron en los bebés amamantados.

Pequeñas toxinas

Las partículas PM2.5 miden menos de 2.5 micrones; eso los hace cuatro veces más delgados que un solo cabello humano. Suspendidas en el aire, estas partículas ultrapequeñas y ligeras pueden flotar rápidamente lejos de la fuente de emisiones y entrar fácilmente en los pulmones, y desde allí extenderse a otras partes vulnerables del cuerpo. La composición de estas partículas neurotóxicas en cualquier área depende de las fuentes de emisión en el área.

En el estudio actual, los investigadores encontraron un alto nivel de partículas neurotóxicas compuestas de plomo, arsénico y manganeso de la actividad industrial y el tráfico. En comparación, en las zonas urbanas donde la principal fuente de contaminación es el tráfico, la concentración es menor.

Según la investigadora principal, la Dra. Aitana Lertxundi, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad del País Vasco: “En la fase fetal, el sistema nervioso central se está formando y carece de suficientes mecanismos de desintoxicación para eliminar las toxinas que se acumulan”.

En este estudio a largo plazo que comenzó en 2006 cuando las madres estaban embarazadas, ni las partículas PM2.5 ni el NO2 ejercieron un efecto nocivo en los bebés amamantados con leche materna durante al menos cuatro meses. Esto sugiere fuertemente que la lactancia materna juega un papel protector en presencia de estos dos contaminantes atmosféricos.


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