La dieta a base de plantas puede ralentizar la insuficiencia cardíaca, reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia

La dieta orgánica, dieta a base de plantas

¿Qué pasaría si pudiera mejorar la salud de su corazón y la función cerebral cambiando su dieta?

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston han descubierto que al comer más alimentos de origen vegetal, como bayas y verduras de hoja verde, mientras se limita el consumo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y productos de origen animal, puede ralentizar la insuficiencia cardíaca (IC) y, en última instancia, reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

La insuficiencia cardíaca (HF) afecta a más de 6,5 millones de adultos en los EE. UU. Además de sus efectos perjudiciales en varios sistemas de órganos, la presencia de HF se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Del mismo modo, los cambios en la estructura y función cardíaca (remodelado cardíaco) que preceden a la aparición de la IC se asocian con una función cognitiva y una salud cerebral deficientes.

La adopción de dietas, como la dieta mediterránea (MIND) y los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH), que se caracterizan por una ingesta elevada de alimentos de origen vegetal, se encuentran entre las recomendaciones de estilo de vida para la prevención de la IC.

Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si un patrón dietético que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también mitiga los cambios en la estructura y función cardíacas (remodelación cardíaca).

Los investigadores encontraron que la dieta MIND, que enfatiza el consumo de bayas y verduras de hoja verde mientras limita la ingesta de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y productos animales, benefició positivamente la función del ventrículo izquierdo del corazón, que es responsable de bombear sangre oxigenada por todo el cuerpo.

Los investigadores evaluaron los datos dietéticos y ecocardiográficos de 2.512 participantes del Framingham Heart Study (Offspring Cohort), compararon su puntuación de la dieta MIND con las medidas de la estructura y función cardíacas y observaron que un patrón dietético que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también mitiga la remodelación cardíaca.

Según los investigadores, estudios previos han destacado la importancia de la dieta como factor de riesgo modificable para el deterioro cognitivo y la demencia.

Si bien Xanthakis reconoce que seguir una dieta saludable no siempre es fácil o no siempre se ajusta a los apretados horarios de hoy, las personas deben hacer un esfuerzo concertado para adherirse a una alimentación saludable para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades y lograr una mejor calidad de vida.


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