Contaminación tóxica del aire relacionada con el cáncer

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La contaminación del aire no solo es mala para el medio ambiente, también está llena de toxinas que pueden provocar enfermedades pulmonares y cáncer.

La contaminación del aire es una causa bien conocida de problemas de salud crónicos que incluyen asma, bronquitis y enfermedades cardiovasculares. La evidencia más reciente ahora revela que las toxinas transportadas por el aire también son una de las principales causas de cáncer.

La contaminación del aire mata

Un informe histórico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encontró que 223.000 muertes por cáncer de pulmón en todo el mundo fueron el resultado de la contaminación del aire. Después de revisar más de 1,000 estudios, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS clasificó la contaminación del aire como “cancerígena para los humanos”, la misma categoría que el humo del cigarrillo.

Contaminantes incluidos en la lista negra

La calidad del aire se ve afectada por una multitud de agentes químicos, físicos y biológicos que se liberan a la atmósfera.

Los contaminantes que se sabe que aumentan el riesgo para la salud y el daño ambiental se denominan contaminantes del aire de criterio (CAC). Este grupo de productos químicos está estrechamente supervisado y regulado por normas federales e internacionales. Los CAC incluyen óxidos de azufre y nitrógeno, materia particulada primaria, compuestos orgánicos volátiles, amoníaco y monóxido de carbono.

Impacto en la salud de los CAC

El mayor peligro de los CAC es su potencial para reaccionar entre sí para crear ozono y partículas secundarias, marcadores clave de mala calidad del aire.

La exposición a largo plazo se ha relacionado con enfermedades respiratorias que incluyen asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Incluso las fluctuaciones diarias del ozono y el material particulado a menudo provocan un aumento de las hospitalizaciones y la muerte.

Ahora sabemos que las toxinas inhaladas también causan cáncer. La contaminación del aire desencadena una serie de vías que conducen al desarrollo del cáncer, incluido el estrés oxidativo, el daño del ADN y la expresión genética modificada.

Ozono: un problema a nivel del suelo

El ozono pertenece a la estratosfera, donde nos protege de la dañina radiación ultravioleta. A nivel del suelo, es el precursor intoxicante del smog y un irritante respiratorio conocido. Aunque lo relacionamos con los días calurosos y brumosos de verano, la contaminación por ozono es un problema durante todo el año debido al mayor uso de vehículos y la calefacción residencial de madera en el invierno.

Día a día, los niveles de ozono son más bajos al amanecer. Para minimizar la exposición, intente programar actividades al aire libre y hacer ejercicio fuera de las horas pico y consulte el informe meteorológico local para conocer los niveles ambientales antes de salir al mediodía o durante las horas pico.

El tamaño importa

El material particulado es un término global para un rango de partículas en el aire que son lo suficientemente pequeñas como para ser inhaladas. El material particulado fino representa el mayor riesgo para la salud porque puede viajar al tejido pulmonar más profundo. La exposición prolongada a estas pequeñas toxinas provoca una inflamación de bajo grado y aumenta el riesgo de muchas enfermedades, incluido el cáncer de pulmón.

Combustión cancerígena

Junto al ozono y las partículas, los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) son otra preocupación principal. La exposición a largo plazo está directamente relacionada con el cáncer de pulmón.

Los HAP son el resultado de la combustión incompleta de materiales orgánicos basados ​​en carbono, incluidos los combustibles fósiles. En el pasado, las fuentes primarias de HAP eran eventos naturales como incendios forestales y erupciones volcánicas. Hoy en día, la actividad humana, especialmente el uso de vehículos, es responsable de la mayoría de los HAP en la atmósfera.

Fuentes de contaminación del aire

¿Cómo terminan estos químicos en nuestro espacio para respirar? Los contaminantes primarios viajan directamente desde una fuente, una chimenea o un tubo de escape, por ejemplo, mientras que otros, llamados contaminantes secundarios, se forman dentro de la atmósfera a través de reacciones químicas con otras partículas o con la luz solar.

Las diferentes fuentes de contaminación, combinadas con el clima, la geografía y el tiempo locales, significan que la calidad del aire ambiental en cualquier provincia, ciudad, vecindario o incluso en una esquina de una calle en particular, dependiendo del viento, puede ser única.

Impacto generalizado

No es de extrañar que los espacios urbanos densamente poblados, altamente industrializados tengan altos niveles de contaminantes primarios: las emisiones de los vehículos atrapadas por los edificios altos y las emisiones de energía de los hogares y los espacios de trabajo obstruyen constantemente el aire.

Solo en 2010, se estimó que la exposición a partículas finas contribuyó a 3,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo, principalmente debido a enfermedades cardíacas y cáncer de pulmón. Pero el aire no tiene fronteras y las zonas rurales también se ven afectadas. Una gran cantidad de partículas finas se genera fuera del área local y probablemente haya recorrido más kilometraje que el automóvil promedio.

Conduciendo el problema

El transporte es una de las mayores fuentes de contaminación del aire. Los automóviles, así como los vehículos todo terreno y los equipos de jardinería y césped, contribuyen del 25 al 40 por ciento de la mayoría de los contaminantes y hasta el 75 por ciento del monóxido de carbono. La calidad del aire es más pobre dentro de los 500 m de una carretera principal, y las personas que viven y trabajan en estas áreas tienen un mayor riesgo para la salud.

Los combustibles alternativos se han desarrollado durante mucho tiempo, pero tampoco son inmunes a la controversia, y algunos argumentan que deben estudiarse y probarse más rigurosamente. Si bien el diésel es generalmente más contaminante, algunas investigaciones sugieren que los vehículos a gasolina más viejos y mal mantenidos pueden ser peores. Los contaminantes se emiten no solo por el tubo de escape, sino también por neumáticos gastados y componentes metálicos. Mantener su automóvil en buen estado puede reducir su impacto en el medio ambiente.

La contaminación del aire en interiores

Quizás esté pensando que la mejor opción es encerrarse en el interior. Pero la calidad del aire en el hogar y en los lugares de trabajo y las escuelas también puede afectar negativamente a la salud. Los contaminantes pueden transportarse desde el exterior o pueden provenir de una fuente interior, como una estufa de leña, humo de tabaco y productos químicos liberados de tapicería y muebles. Para minimizar la exposición, mantenga su casa bien ventilada, mantenga su horno y use el extractor de aire durante la cocción en la estufa.

¿Qué podemos hacer ahora?

Hace tiempo que sabemos que la contaminación del aire está relacionada con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y ahora sabemos que es una causa de cáncer. Revertir los efectos dañinos de la contaminación del aire para nuestro medio ambiente y nuestra salud llevará tiempo. Por ahora, hay medidas que cada uno de nosotros puede adoptar para minimizar la exposición, reducir nuestro impacto en la calidad del aire, estimular la acción del gobierno y proteger nuestra salud.

Algunos nutrientes que se encuentran en los alimentos o suplementos pueden desempeñar un papel en la prevención del cáncer. Como siempre, hable con su médico antes de tomar un nuevo suplemento para asegurarse de que sea adecuado para usted.

El consumo dietético de soja se ha asociado con una mejor supervivencia general del cáncer de pulmón.
Se cree que el azafrán, la curcumina (en la cúrcuma) y algunos otros carotenoides poseen efectos antitumorales.

Las verduras crucíferas, como el brócoli, el bok choy, el repollo y las coles de Bruselas, son ricas en isotiocianatos, compuestos que se cree que ayudan a combatir el cáncer.

La suplementación con glucosamina proporciona efectos antiinflamatorios que podrían proteger contra la expresión de genes del cáncer. Se ha demostrado que los polifenoles del té verde reducen el daño del ADN y pueden prevenir la angiogénesis (un paso en el crecimiento de las células cancerígenas).


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