Científicos rediseñan el sistema inmunológico del cuerpo para atacar el cáncer

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Los científicos han demostrado una nueva forma de rediseñar el sistema inmunológico del cuerpo para atacar el cáncer, allanando el camino para una nueva generación de medicamentos, sin precedentes en cuanto a seguridad y eficacia.

Investigadores de la Universidad de Cardiff utilizaron una poderosa tecnología de rayos X para diseñar un tipo mejorado de glóbulo blanco, conocido como Célula T , capaz de apuntar al tejido canceroso mientras minimiza el contacto con el tejido sano, lo que puede ser fatal para los pacientes que reciben este tipo de pruebas experimentales. terapia.

La lucha contra el cáncer con células T es un área terapéutica en crecimiento. Sin embargo, tienen un potencial limitado para combatir el cáncer debido a su incapacidad para atacar el propio tejido del cuerpo. Este es un obstáculo importante para los investigadores que intentan apuntar a las células cancerosas que a menudo se derivan de células sanas.

Para superar esto, los científicos utilizan un receptor de células T mejorado y modificado (TCR); una molécula en la superficie de las células T que actúa como las yemas de los dedos altamente sensibles que sondean el cuerpo en busca de signos de enfermedad. Este enfoque se está probando actualmente para una amplia gama de objetivos de cáncer, pero sigue siendo potencialmente peligroso para los participantes del ensayo.

En 2013, un ensayo clínico de fase 1 de inmunoterapia contra el cáncer con sede en Nueva York tuvo que suspender el reclutamiento de pacientes debido a la muerte de dos pacientes que recibieron TCR modificados, lo que causó daños letales en el tejido cardíaco.

Por primera vez, los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cardiff han podido explicar por qué la terapia experimental causó estas muertes. Sus hallazgos se publican hoy en la revista Scientific Reports (se adjunta el artículo completo).

Usando Diamond Light Source, la instalación científica de sincrotrones del Reino Unido, el grupo pudo usar luz intensa, 10 mil millones de veces más brillante que el sol, para descubrir cómo ocurrieron estas tragedias.

Aprovechando una técnica conocida como cristalografía de rayos X, la misma técnica utilizada para resolver la estructura del ADN, demuestran cómo un TCR modificado, que estaba destinado a apuntar a un antígeno canceroso, comenzó a atacar por error el tejido cardíaco sano.

El sincrotrón permitió al equipo visualizar esta interacción entre el TCR diseñado y los marcadores de cáncer y tejido cardíaco, para revelar que a nivel atómico ambos tenían una forma similar, lo que dificultaba enormemente a las células T diferenciar entre los dos.

El Dr. David Cole, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cardiff, autor principal del estudio, dijo:

Este descubrimiento es significativo de varias formas. En primer lugar, las imágenes obtenidas por la cristalografía de rayos X nos permitieron rediseñar directamente los TCR modificados para reducir significativamente su contacto con el tejido sano, lo que es una prueba de concepto para un diseño más seguro y eficaz para la próxima generación de medicamentos contra el cáncer.

En segundo lugar, muestra cómo las células T pueden causar daños no deseados al tejido sano en otras enfermedades como la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide. Además, los datos explican, a nivel molecular, por qué dos pacientes sufrieron daño cardiovascular después de recibir un nuevo tratamiento contra el cáncer y cómo evitar que esto suceda en el futuro.

El Dr. Pierre Rizkallah, autor principal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cardiff, dijo:

La clave de los nuevos hallazgos es la capacidad de visualizar, a nivel atómico, cómo el TCR ‘ve’ diferentes marcadores, ya sea expresados ​​en células cancerosas o células sanas. Este es el diseño de un fármaco en la escala de una proteína, y la difracción de rayos X es realmente una herramienta incomparable en nuestras manos para lograr estos resultados.

El profesor Brian Baker, de la Universidad de Notre Dame, dijo:

Las células T modificadas están generando actualmente un gran interés como una nueva terapia revolucionaria para combatir el cáncer. Sin embargo, todavía hay mucho que aprender sobre los posibles efectos secundarios que pueden tener estas células modificadas.

El sorprendente nuevo estudio realizado por el Dr. Cole y sus colegas representa un paso muy significativo para demostrar por qué pueden ocurrir efectos secundarios imprevistos y cómo podrían evitarse en el trabajo futuro, mejorando tanto la seguridad como la eficacia de la inmunoterapia contra el cáncer.


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