Cáncer de testículo: síntomas, tratamiento y prevención

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El cáncer de testículo (cáncer que se encuentra en los testículos) es una enfermedad rara que se diagnostica con mayor frecuencia en hombres de entre 15 y 34 años.

Síntomas

Se desconoce la causa del cáncer de testículo, aunque ciertas afecciones pueden aumentar el riesgo de que las células sanas se vuelvan anormales. Por ejemplo, las personas con antecedentes familiares de la enfermedad tienen un mayor riesgo.

Cualquier afección que cause un desarrollo anormal del testículo puede aumentar el riesgo. Estos incluyen el síndrome de Klinefelter y una afección llamada criptorquidia. Las personas con criptorquidia tienen un testículo no descendido.

El cáncer de testículo generalmente se forma en un testículo y las personas pueden notar ciertos cambios en el escroto, que contiene los testículos. El escroto puede sentirse pesado o lleno de líquido. Además, se puede formar un bulto en el testículo. Algunas personas pueden experimentar dolor y molestias en las áreas del abdomen, la ingle y los senos, así como fatiga.

Diagnóstico y pruebas

Los hombres encuentran la mayoría de los casos de cáncer testicular cuando notan un bulto. Un médico también puede detectar un bulto durante un examen físico. Se requieren pruebas adicionales para confirmar un diagnóstico de cáncer.

Se puede usar una ecografía para identificar si el bulto está lleno de líquido y si está ubicado dentro o fuera del testículo. Si existe la posibilidad de que el testículo sea canceroso, un cirujano puede extirparlo mediante un procedimiento llamado orquiectomía inguinal radical para que pueda analizarse en un laboratorio.

Hay dos tipos posibles de cáncer de testículo: el seminoma menos agresivo y el no seminoma (algunos hombres tienen ambos tipos a la vez).

Una vez que se conoce el tipo de cáncer, se requieren pruebas adicionales para determinar qué tan lejos se ha diseminado, si es que se ha diseminado. Una tomografía computarizada (TC) resaltará las células cancerosas en los ganglios linfáticos y los análisis de sangre mostrarán los niveles de marcadores tumorales, que también pueden indicar la presencia de células cancerígenas restantes después de la extirpación del testículo.

Un equipo de investigadores griegos demostró que la resonancia magnética es extremadamente efectiva para estadificar los tumores testiculares, así como para diferenciar entre tumores benignos y malignos. Sus resultados, publicados en el American Journal of Roentgenology, mostraron que la prueba de resonancia magnética menos invasiva se correspondía con la prueba de tejido tradicional y la cirugía el 93 por ciento de las veces.

Tratamientos y medicamentos

El cáncer de testículo se puede tratar con cirugía, radioterapia y quimioterapia. Hasta el 95 por ciento de los casos son curables.

Según el tipo de cáncer y qué tan lejos se haya diseminado, el tratamiento puede variar. Por ejemplo, los cánceres de seminoma son más sensibles a la radiación y los cánceres no seminomas son más sensibles a la quimioterapia. Las personas con ambos tipos de cáncer se tratan como si tuvieran un cáncer no seminoma.

Si el cáncer se detecta a tiempo, la cirugía para extirpar el testículo puede ser todo lo que se requiera. Los pacientes tienen la opción de obtener un testículo protésico para reemplazar el testículo extraído. Un cirujano también puede extraer los ganglios linfáticos ubicados en la ingle. Esta cirugía se realiza a través de una incisión en el abdomen, aunque una complicación en la cirugía puede provocar dificultad para la eyaculación (pero no para la erección).

Los tratamientos de radiación y quimioterapia pueden ser necesarios para el cáncer de testículo más avanzado. La radiación puede causar fatiga e infertilidad temporal. La quimioterapia, que a veces se realiza antes de la extirpación de los ganglios linfáticos, puede causar náuseas, caída del cabello e infertilidad.

Llevar una dieta saludable, dormir normalmente y hacer ejercicio puede ayudar a las personas a afrontar un diagnóstico de cáncer y el proceso de tratamiento. Además, dejar de fumar y aprender a manejar el estrés puede mejorar la recuperación.

Prevención

El cáncer de testículo no se puede prevenir, pero cuanto antes se detecta, es más probable que sea curable. El autoexamen regular puede ser la forma más fácil de detectar la presencia de este tipo de cáncer; sin embargo, las personas preocupadas deben hablar con un médico sobre el mejor método.

La ducha (o baño) es el mejor lugar para realizar un autoexamen. Delante de un espejo, busque signos de hinchazón del escroto. Con ambas manos, coloque los pulgares en la parte superior del testículo con los dedos índice y medio debajo. Mueva el testículo entre los dedos y los pulgares y preste atención a la forma y al tacto. Los testículos sanos son firmes al tacto, lisos y de forma ovalada. No se preocupe por las ligeras diferencias de tamaño entre los testículos.


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