Cáncer de ovario: síntomas y tratamiento

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El cáncer de ovario ocurre cuando las células de uno o ambos ovarios proliferan sin control. Aunque las mujeres de todas las edades son susceptibles al cáncer de ovario, alrededor del 90 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de ovario tienen más de 40 años.

Tipos

Hay tres tipos principales de tumores de ovario. El tipo más común, los tumores epiteliales, ocurre en las células de la superficie del ovario y representa del 80 al 90 por ciento de los tumores malignos de ovario, según la Universidad Johns Hopkins. Es la quinta causa más frecuente de muerte por cáncer en mujeres, y el 50 por ciento de todos los casos ocurren en mujeres mayores de 65 años. Menos comunes son los tumores de ovario de células germinales, que ocurren en las células productoras de óvulos del ovario, y el estroma del cordón sexual. tumores de ovario.

Además, el cáncer de ovario se clasifica en cuatro etapas. En el estadio I, el cáncer se limita a uno o ambos ovarios. En el estadio II, el cáncer se ha diseminado a otras ubicaciones de la pelvis, como el útero o las trompas de Falopio. El cáncer de ovario en estadio III ocurre cuando las células cancerígenas se han diseminado al revestimiento del abdomen oa los ganglios linfáticos dentro del abdomen. La mayoría de los casos de cáncer de ovario se diagnostican en la etapa III. En el estadio IV, el cáncer se ha «diseminado a órganos y tejidos más allá del abdomen».

Síntomas

En general, muchas mujeres con cáncer de ovario no presentan síntomas o solo presentan síntomas leves hasta que la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada y es difícil de tratar. Por esa razón, también tiene la mortalidad más alta de todos los cánceres del sistema reproductivo femenino, según el Instituto Nacional del Cáncer.

Aunque algunas pacientes con cáncer de ovario experimentaron síntomas como dolor abdominal, distensión abdominal, dolor de espalda inexplicable y sangrado vaginal anormal, un estudio de 2010 en el Journal of the National Cancer Institute encontró que estos síntomas relativamente inespecíficos pueden no apuntar definitivamente hacia el cáncer de ovario. Los médicos tendrían que evaluar a 100 mujeres con estos síntomas para encontrar un caso de cáncer de ovario. No obstante, una mejor conciencia de los cambios sutiles de su cuerpo no es del todo inútil y aún podría conducir a pruebas, detección y tratamiento más tempranos.

Diagnóstico y pruebas

Actualmente no existe una prueba de detección estandarizada disponible para detectar de manera confiable el cáncer de ovario. No se ha demostrado que los exámenes de rutina para el cáncer de ovario con marcadores séricos, como los niveles de proteína CA125, la ecografía transvaginal o los exámenes pélvicos, den como resultado un diagnóstico más temprano o una mejor oportunidad de sobrevivir a la enfermedad. Un programa de detección de CA125 de 22.000 mujeres posmenopáusicas, que analiza la proteína asociada al tumor, detectó 11 de 19 casos de cáncer de ovario, con una sensibilidad aparente del 58 por ciento. De eso, solo tres de esos 11 casos se encuentran en la etapa I.

Si las pruebas anteriores no descartan el cáncer de ovario, los médicos procederían a realizar una laparotomía, que es un procedimiento quirúrgico ligeramente menos invasivo. El cirujano puede extraer una masa de tejido o líquido abdominal para determinar si hay un crecimiento cancerígeno.

Una prueba de Papanicolaou puede ser una forma eficaz de detectar el cáncer de cuello uterino, pero no detecta el cáncer de ovario.

Tratamientos y medicación

Los tratamientos estándar para el cáncer de ovario incluyen la cirugía, en la que se extrae la mayor parte del tumor y los tejidos afectados. La radioterapia y la quimioterapia también pueden detener la progresión del cáncer al matar las células cancerosas o evitar que se dividan, y podrían administrarse antes o después de la cirugía. Los nuevos tratamientos que se encuentran actualmente en investigación incluyen nuevos medicamentos de quimioterapia, vacunas, terapia génica e inmunoterapia.

Muchos tratamientos contra el cáncer pueden tener efectos secundarios adversos. Por ejemplo, bevacizumab actúa interrumpiendo el suministro de sangre al tumor, lo que posiblemente haga que se encoja. Sin embargo, la perforación gastrointestinal aumenta significativamente para quienes toman el medicamento, según una revisión de 2009 publicada en Lancet Oncology que estudió a 12.294 pacientes. En cuanto a la quimioterapia, los efectos secundarios como el dolor abdominal, las náuseas y los vómitos pueden impedir que muchas mujeres completen un ciclo completo de tratamiento.

Para las mujeres de alto riesgo, como aquellas con un familiar de primer grado como una madre, hija o hermana diagnosticada con la enfermedad, podrían considerar medidas preventivas agresivas como la ooforectomía profiláctica, donde se extirpan ambos ovarios con la esperanza de prevenir la aparición de cáncer de ovarios. Sin embargo, una revisión de 2008 de varios estudios muestran que la pérdida prematura de la función ovárica antes del inicio de la menopausia podría, a su vez, aumentar el riesgo de por vida de muerte prematura, enfermedad cardiovascular, parkinsonismo, osteoporosis y más. Por lo tanto, estos riesgos deben sopesarse cuidadosamente antes de tomar decisiones drásticas.


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